Esta es la pregunta que siempre nos hacemos al comprar un coche y que acabamos preguntando en el concesionario. Desde Sánchez i Morelló, como taller de vehículos especializado en reparación y mecánica, vamos a ayudarte.

En primer lugar debemos saber que son cada una de ellas.

 

 

– La cadena de distribución se trata de una cadena metálica de eslabones, algo similar a lo que veríamos en una bicicleta o una motocicleta, pero de mayor tamaño y resistencia. Aunque hace años se era utilizada por la mayoría de automóviles, lo cierto es que hoy en día su uso en la actualidad es minoritario, siendo montada en alrededor del 20% de los coches.

 

 

 

 

– La correa de distribución, sin embargo, se trata de una tira sintética, hecha de caucho, goma y nylon; que tiene la superficie exterior lisa y la interior dentada con la finalidad de acoplarse a las poleas. Es un elemento relativamente nuevo en el mundo del automóvil (anteriormente se utilizaba cadena) y ha sido adoptado por casi todos los fabricantes. Actualmente la lleva la gran mayoría de los coches que vemos en el mercado.

 

 

Ventajas y desventajas
  • La ventaja principal de la cadena de distribución es su fiabilidad. Presenta una vida útil casi ilimitada, los fabricantes dicen que dura lo mismo que el motor y por lo tanto, a priori, no es necesaria su sustitución. Es muy poco probable que llegue a romperse debido a su gran resistencia, evitando averías mayores.

  • Una de sus desventajas principales es que emite más ruido que una correa, debido al uso de componentes metálicos, aunque los fabricantes han mejorado la insonorización del motor. A pesar de su gran resistencia, también es posible que con el paso de los kilómetros presente pequeñas holguras. Es un caso que solo aparece tras el uso intensivo y rara vez antes de los 250.000 kilómetros.