Hay muchas familias que deciden hacer sus vacaciones en agosto. Y lo hacen, en muchas ocasiones, acompañados de su vehículo. Así, el coche se convierte en el método favorito de transporte una gran mayoría, algo que hace que las carreteras se puedan saturar con más facilidad y que las averías se multipliquen, sobre todo aquellas causadas por factores de riesgo como el calor o la falta de mantenimiento.

Es por ello que antes de salir es clave una buena revisión. Aun así, en estas se pueden pasar por algo algunos elementos que tienen tendencia a estropearse durante los meses de verano, o algunos cambios que son necesarios para que el coche circule en plenas condiciones. Por lo tanto, es importante que los mismos conductores recuerden las piezas que toca revisar antes de emprender un viaje.

Lleva siempre los triángulos en el coche

 

Ten en cuenta todos los líquidos

Hay muchos líquidos que hidratan nuestro coche o que hacen una función que, de una forma u otra, es vital para el funcionamiento óptimo de nuestro vehículo. Algunos de ellos sería el aceite del motor (y su filtro), el aceite de la caja de cambios, el líquido anticongelante, o el líquido de frenos.

Acuérdate de cuando cambiaste cada uno de ellos y, si tienes dudas o si fuera necesario, renuévalos. Hay algunos de estos líquidos que son frecuentemente olvidados, como el de la caja de cambios, que, aunque raras veces necesite una intervención, no es mala idea revisar que los engranajes funcionan a la perfección.

Los amortiguadores

Los amortiguadores son especialmente importantes durante los meses que llevamos el coche más cargado de lo que es habitual. Los amortiguadores delanteros se encargan de soportar la carga que lleva el coche, entre otras funciones importantes para el correcto funcionamiento de nuestro coche.

Si nuestros amortiguadores no están en buen estado, podemos notar como perdemos estabilidad en las curvas, que nuestro coche se inclina hacia delante al frenar, o que los neumáticos se desgastan de forma irregular.

Los discos de freno

Si hay algo que es crucial para conducir con seguridad, es que nuestro coche esté en plenas facultades para frenar. Es por ello que es necesario renovar los discos de freno cuando sea necesario. Una señal clara de ello es que notamos una fuerte vibración en la dirección al frenar. Su coste no es exageradamente elevado (unos 100 €) y nos aportará la seguridad necesaria para circular tranquilos.

La bomba de agua

Si hay algo importante en verano, es que el motor de nuestro coche no alcance temperaturas infernales que puedan acabar con su vida. Aquí la bomba de agua juega un papel crucial, ya que hace que el líquido refrigerante circule con normalidad, de forma que el motor se mantiene refrigerado. Si notamos que hay alguna fuga del líquido, es que es hora de cambiar la bomba de agua, algo que puede costar unos 70 €.

Fuente: La Vanguardia