Tanto en los meses de frío como de calor, puede llegar a ser nuestro mejor aliado. Nos ayuda a soportar condiciones climatológicas adversas y, en momentos de retención en carretera, ha llegado a suponer la vida o la muerte el tenerlo o no equipado.

Hablamos del aire acondicionado, un sistema que adquiere complejidad y sofisticación con el paso de los años –filtros activos, climatizador bizona o cuatrizona, evaporador, etc.- y que no tiene un funcionamiento tan sencillo como pudiera parecer.

Sin embargo, en los meses de temperaturas moderadas, que, por suerte, en nuestra tierra se dan y mucho, nos olvidamos de él hasta la próxima temporada extrema. En invierno pasa al olvido hasta verano, sin haberlo recargado, revisado o comprobado.

Este año, que el calor no te pille desprevenido. Si sigues nuestro sistema de 3 pasos, tu aire acondicionado estará en perfectas condiciones para el verano.

Cuando no funciona bien ¿siempre es porque necesita ser recargado?

No, no y no. Rotundamente no. No siempre el problema es la recarga. En un coche de reciente adquisición, bastará con recargar a los dos años, tras limpiar bien todo el sistema.

Entonces… ¿qué pasos debo seguir para saber si mi coche necesita una recarga del aire acondicionado o si necesita otro tipo de acción?

Aquí van:

Paso 1: Revisa el filtro

A veces, el problema está en el filtro, por encontrarse sucio y taponado. Esta suciedad hace que el aire no llegue a la cabina de pasajeros del vehículo. Esta avería, más común de lo que pueda uno imaginar, se debe al mal mantenimiento del coche

Si es así, tranquila, tranquilo. No es una avería grave y, además, su reparación no es cara.  Se puede limpiar el filtro o sustituirlo. En cualquier caso, poca cosa en relación con otras posibles causas.

Paso 2: Revisa el sistema eléctrico

El problema también puede ser eléctrico. La cosa, si es así, se complica algo. Es posible que alguna conexión, algún fusible o alguna pieza del circuito eléctrico tenga falta de cambiar.

Paso 3: Revisa el sistema de aire acondicionado

Si te dicen que el problema es de una fuga de gas en el sistema de aire acondicionado, te están dando, sin duda, una mala noticia. Es mala porque el aire acondicionado es un circuito cerrado sin pérdidas de gas refrigerante. Puede perder algo de gas, pero es imperceptible en el uso del vehículo. Si hay una fuga, es porque el tubo, el condensador o el evaporador, principalmente, tienen una fuga.

Si recargas el aire acondicionado a menudo y siempre tienes problemas, no es que esté descargado, es que tienes una fuga que te hace perder gas de manera constante.

¿Cómo consigo tener mi sistema acondicionado a punto y sin problemas?

Muy fácil. Como todo en esta vida, siempre es mejor prevenir que curar… y más barato. Si llevas un correcto mantenimiento de tu vehículo, en general, y de tu sistema de aire acondicionado, en particular, te ahorrarás mucho dinero. Algunas piezas pueden deteriorarse con el tiempo y llegar, incluso, a romperse; por lo que es mejor adelantarse a que eso ocurra y actuar con anterioridad.

Pon en marcha tu sistema de aire acondicionado en marcha, al menos una vez al mes y durante un cuarto de hora. Si algo falla, te darás cuenta tú mismo.

De nada sirve recargar el aire cada vez que tiro a gastarlo y no funciona. Más vale invertir en el mantenimiento periódico de tu coche, siempre dejándolo en manos de talleres oficiales, autorizados y, en definitiva, en manos de profesionales. Ellos se encargarán de realizar una limpieza del circuito del aire acondicionado, acompañado de un tratamiento anti bacteriano. Además, al pasar dos años, te recomendarán sustituir los filtros y recargar tu depósito de gas refrigerante.